¿Qué es… el chipset?

El “chipset” es el conjunto (set) de chips que se encargan de controlar determinadas funciones del ordenador, como la forma en que interacciona el microprocesador con la memoria o la caché, o el control de los puertos y slots ISA, PCI, AGP, USB…

Antiguamente estas funciones eran relativamente sencillas de realizar y el chipset apenas influía en el rendimiento del ordenador, por lo que el chipset era el último elemento al que se concedía importancia a la hora de comprar una placa base, si es que alguien se molestaba siquiera en informarse sobre la naturaleza del mismo. Pero los nuevos y muy complejos micros, junto con un muy amplio abanico de tecnologías en materia de memorias, caché y periféricos que aparecen y desaparecen casi de mes en mes, han hecho que la importancia del chipset crezca enormemente.

De la calidad y características del chipset dependerán:

  • Obtener o no el máximo rendimiento del microprocesador.
  • Las posibilidades de actualización del ordenador.
  • El uso de ciertas tecnologías más avanzadas de memorias y periféricos.

Debe destacarse el hecho de que el uso de un buen chipset no implica que la placa base en conjunto sea de calidad. Como ejemplo, muchas placas con chipsets que darían soporte a enormes cantidades de memoria, 512 MB o más, no incluyen zócalos de memoria para más de 128 ó 256. O bien el caso de los puertos USB, cuyo soporte está previsto en la casi totalidad de los chipsets de los últimos dos años pero que hasta fecha reciente no han tenido los conectores necesarios en las placas base.

Glosario de términos relacionados

Resulta muy bonito saber que el chipset soporta esto o aquello, pero si saber qué es esto o aquello no vamos a ningún lado. Los términos más importantes a conocer son:

  • AGP: un tipo de puerto o slot especializado para gráficos 3D.
  • Bus (del sistema): el canal por el que se comunica el micro con la memoria y habitualmente con la caché L2. Cuanto más ancho sea, mejor, especialmente para micros muy rápidos.
  • Caché L2: la caché secundaria o de nivel 2 (level 2). Es la memoria caché externa, que acelera el rendimiento del ordenador; cuanta más memoria RAM tengamos, más caché necesitaremos (por ejemplo, unos 512 KB para 32 MB de RAM).
  • PC100: el tipo normalizado de memoria SDRAM de 100 MHz.
  • RAM cacheable: la cantidad de RAM máxima que es capaz de manejar la caché. Si superamos esta cifra es como si no tuviéramos memoria caché.
  • UltraDMA: una tecnología para los discos duros IDE modernos que la soportan que eleva la transferencia teórica de datos hasta 33,3 MB/s.
  • USB: un tipo de puerto moderno para conectar dispositivos externos de velocidad media-baja, con la ventaja de ser universal (el mismo para todos) y poderse conectar en cadena unos a otros.

La elección del chipset

Chipset y placa base forman un conjunto indisoluble y de la máxima importancia, por lo que su compra debe estar acompañada de una cierta reflexión. Lo primero es recordar que un buen chipset sólo no hace una buena placa; si encontramos dos placas con el mismo chipset pero una cuesta el doble que la otra, por algo será (aunque a veces ese algo es simplemente la marca de la placa, por ejemplo las placas Intel, que en general no son tan avanzadas como las Asus, Iwill o Gigabyte pero que cuestan lo mismo o más que éstas…)

Así mismo, una placa debe ser comprada pensando en el futuro. Por ejemplo, si vamos a comprar una para Pentium II, merece la pena comprar una con un chipset capaz de trabajar a 100 MHz de bus (una Intel BX, Apollo Pro o Aladdin Pro II), con lo que podremos ampliarla en el futuro a micros a 350 MHz o más, cosa que no podremos hacer si compramos una LX, por ejemplo.

No se obsesione con el Intel Inside. No es que le tenga una manía especial a Intel, y si la tuviera, me la aguantaría; se trata de que mucha gente prefiere dejarse llevar por el atractivo de una marca sin informarse de las características de lo que compra. Por ejemplo, si bien el chipset BX de Intel para Pentium II es aún el mejor de su categoría, en el campo socket 7 los mejores desarrollos no son de Intel, que lo ha abandonado a favor del campo Pentium II. Por ello, comprarse una placa TX ahora sería un error, no porque sea Intel sino porque ese chipset está anticuado (aunque hace unos meses era probablemente el mejor de su categoría); y lo mismo pasa con el EX, que es mucho peor que los Apollo Pro o Aladdin Pro II.

Y por último, estudie bien la compra. Puede ser que el chipset admita mucha memoria, pero que la placa tenga pocos zócalos para instalarla; o que estemos comprando una placa base o un ordenador de segunda mano, y realmente nos importe más que la memoria sea suficiente y fácilmente ampliable (EDO mejor que FPM, con zócalos vacíos…) que el hecho de que tenga un chipset sin AGP o sin AGP ni UltraDMA, cuando puede que no vayamos a usar uno ni otro.